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Historia de una clásico

Universo desayunero • Julio 14, 2017 • Tiempo de lectura 2´

Hola amigos desayuneros, hoy hemos decidido explorar un poco e irnos al pasado para traeros la curiosa historia de un clásico de los desayunos y brunches, los Eggs Benedict  o Huevos Benedictinos como se le llama en nuestro país.

Son varias las versiones sobre su invención, y no es fácil ponerse de acuerdo a la hora de decidir quien fue el creador de este riquísimo desayuno,  pero para no aburriros, y por que es la historia respaldada por  la columna «Talk of the Town» del The New Yorker en el año 1942,

Os contaremos la del señor Lemuel Benedict, un corredor de bolsa retirado  y cliente asiduo del lujoso hotel Waldorf Astoria ubicado en la ciudad de Nueva York.

En 1894 Lemuel Benedict en su afán por encontrar la cura para la resaca le pidió al metre del hotel una tostada con bacon, huevos escalfados y salsa holandesa por encima. Ante la extraña petición del señor Lemuel Benedict y tras probar aquella mezcla innovadora el metre decidió incluirlo en la carta de desayunos del hotel, pero no sin antes hacer una ligera modificación, cambió la tostada por Muffin Inglés.

Desde entonces la innovación en los huevos benedict ha sido constante, en los locales de Madrid se suele servir con  pollo, salmón o jamón, como sustitutivo de bacon, acompañado de una ensalada bien aliñada o frutas de temporada.

Huevos Benedict de pollo

Seguro que Lemuel Benedict nunca se imagino que aquella cura para la resaca se convertiría en todo un clásico de los desayunos y brunches a nivel mundial.

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